Excelente ambiente; con una decoración rústica-chic, y música moderna, pero no escandalosa. El servicio es correcto, pero demorado y poco cálido. No dan deseos de irse, pero tampoco invita a volver. Ensalada Kale con berro y tocino, muy buena ($14). Emparedado Tano (proscuitto, arúgula, y queso suizo) pequeño, escaso de proscuitto y de sabor regular ($13). El menú indica que el aderezo es "mayonesa de tomates secos", pero en realidad era Sandwich Spread de Kraft. Limonada con hierbabuena baja en dulce, y jugo de sandía con hierbabuena subido de dulce. Ambos con buen sabor, pero con muy poca hierbabuena. Aunque no fue una mala experiencia, no es una buena relación costo-beneficio.
