Desde que llegas, la recepción es maravillosa, chicas encantadoras, Leonardo, un mesonero genial, los chicos del agua, el Pan, absolutamente todo el personal es super amable, el valet parking, todos. Ahora bien, la comida, no es por ser arrogante, pero es el mejor restaurante de la ciudad. Imposible no conocerlo No hay màs reseña que escribir. Sigan así.
