Una cena para olvidar Primera y probablemente última visita. El local no tiene estacionamiento propio y, para completar la experiencia, se fue la luz: sin planta eléctrica, sin luces de emergencia y con un calor insoportable. ¡Cena a oscuras, pero la cuenta sí llegó completa! Pedí unos tacos sin queso por intolerancia y me cobraron el adicional. La mesera insistió en que llevaban queso, aunque en las fotos que tomé para Degusta no se apreciaba mozzarella. Además, no aplicaron el 30 % de descuento anunciado. La cuenta fue de $20 y ni siquiera ofrecen un vaso de agua. Para cerrar la noche, empezó a llover y terminamos empapados camino al carro. Entiendo que los apagones y la lluvia son imprevistos, pero la mala atención, la falta de soluciones y no respetar una promoción que me confirmaron a la llegada, hace que no los recomiende.



