Tenia tiempo de no comer patitas a la vizcaina, pulpo a la madrileña y unas buenas croquetas, pero show se lo llevo la paella ibérica, racionada por porciones y bastante generosa. Pedimos para tres y comimos cinco, aunque se había picado. Los postres no me mataron y las bebidas naturales estaban bien. Seguro volveré a ir.

