Ayer tuve la oportunidad de visitar Chévre, en San Francisco, y terminé descubriendo una experiencia gastronómica que definitivamente quiero repetir. Fuimos con la idea de tomar una copa de vino,🍷 pero gracias a alex, el mixólogo, quien nos atendió maravillosamente y nos invitó a probar su creación, terminamos disfrutando de una experiencia llena de sabores. Probamos el famoso Canalex, un delicioso mojito preparado con ron Flor de Caña, sin azúcar y con frutas como fresa y mango. Una combinación fresca, frutal y deliciosa que se convertía en una verdadera explosión de sabores en el paladar. Pero lo más especial fue la experiencia de combinar el mojito con jamón serrano, queso y manzana. Ese trío de sabores creó un contraste maravilloso: lo salado e intenso del jamón, la cremosidad del queso y el toque ácido y fresco de la manzana, que junto con las notas frutales del mojito lograban una combinación increíble en el paladar. También probamos unos ricos dátiles rellenos de queso y envueltos en tocineta, una combinación de sabores que me pareció maravillosa. Y, por supuesto, no podía faltar la pizza. 🍕 Una pizza con muchísimo queso, deliciosa, de esas que te hacen pensar: Necesito llevarme otra para la casa Y sí… terminé pidiendo otra para disfrutarla después. El ambiente también merece una mención especial: tienen una terraza atrás que tiene mucha vegetación, palmeras, espacios verdes y una sensación de frescura gracias a su ventilación. Es un lugar precioso para sentarse, disfrutar y pasar un buen rato. Sin duda, Chévre es un lugar al que quiero volver. Y ya tengo pendiente probar su Open Wine: dos horas de vino por $15. 🍷 Un restaurante maravilloso, con una atención increíble, comida deliciosa y una experiencia que vale la pena descubrir. Definitivamente, lo recomiendo y volveré.



