Lo primero que te traen es el mejor pan de Panamá con un cuchillo enterrado, para que sepas que la cosa es seria. El mesero que nos tocó era toff, pero iba con el lugar y era eficiente. Traía lo que tenía ue traer cuando había que traerlo y eso es suficiente. todos los meseros se veían igualea, como que no andan con ahuevasones. Pedí una entraña de 16 oz y mi esposa pidió un bifecito de chorizo, ambos acompañados de papas mil hojas, Aparte pedimos una ensalada de tomates y cebolla a la parrilla. La comida llegó y comimos en total silencio. Era comida sagrada y todo mi cuerpo era una ovación de pié mientras comía. La ensalada a la parrilla era perfecta para la carne y me baje todo eso con una Quilmes. Terminamos con un café cortaíto. Eso, eso fué cerrar con broche de oro una cena perfecta.
