Visité el lugar en la tarde y resultó ser el escape perfecto para el antojo de media jornada. El ambiente en el lugar es sumamente acogedor, ideal para relajarse o conversar tranquilamente. En esta ocasión pedí un Café de María, el cual estuvo espectacular. La textura de la espuma y el balance de sabor demostraron qué cuidan mucho la calidad de su barismo.
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