La proposición de Villa Ana está por encima de un restaurante gastronómico clásico. Es una experiencia. Un viaje en el pasado, en el mundo de un Gatsby tropical. Varios ambientes, refinados, lujosos de buen gusto. Tomar un aperitivo en el ático, bajar a cenar y luego subir a la terraza me parece un recorrido muy recomendable Al grano ahora. Era mi segunda visita y hay una mejoría notable al nivel de la atención, Charlie estuvo impecable. Éramos tres y sobresaliente para los platos fuertes ( pato divino y Mero espectacular así como el shortrib). Una reserva sobre mi entrada: una sopa con matices asiáticos . Estaba pasada de salsa Nuoc-mâm. Realmente. Demasiado sabor y nivel de sal. La uso mucho esta salsa y unas gotas tienen un poder enorme. Allí se le fue la mano al cocinero Sin embargo una experiencia perfecta para una fecha especial en nuestro grupo familiar
