Se nota el cuidado que le ponen a cada detalle: las pizzas tienen una masa con fermentación de 72 horas, ligera, aireada y con ese borde perfecto que hace toda la diferencia. Si vas, te recomiendo la pizza de mortadella con stracciatella y pistachos, la de rúcula y balsámico con prosciutto o la clásica Margherita, todas espectaculares.
