Excelente restaurante con su propuesta que mezcla el sabor tradicional exquisito de Lung Fung y Don Lee con platos actualizados y novedosos deliciosos igualmente. La atención muy amable y rápida, un ambiente moderno y elegante, con acceso a estacionamientos y en la plaza con seguridad y mucho movimiento. El pollo kung pao muy balanceado con un sabor suave y cremoso, el arroz combinación de carne y cerdo muy aromático y siempre fresco. Adicionalmente pedimos una carne con gengibre estupenda e igualmente con ese aroma tan exquisito. Definitivamente volveremos. Nota personal: las porciones son generosas y tuvimos que pedir empaquetar para llevar, y lo hicieron de la manera elegante y profesional que han perdido casi todos los restaurantes, que ahora te dan la caja para que tú delante de todo el mundo estés sirviendo en plena mesa. El servicio a mi criterio debe ser completo hasta que el cliente se vaya, no hasta que pague y Saga felicidades por mantenerlo como standard.



