El ambiente minimalista es muy europeo. Cómodo y luminoso. El servicio irregular. Simpáticos pero cuando deben entregar las cosas muchas veces falta algo. Deben (como en muchos lugares), preparar sus saloneros más. El desayuno austriaco sencillo pero óptimo. El strudel lamentablemente tiene poco en común con el original en Austria y Alemania. El baño no se puede cerrar. Son detalles pero faltaría poco mejorar mucho.
