Fui el domingo pasado para celebrar un cumpleaños. La comida estaba muy buena; probablemente es de los brunch más completos en Panamá y la calidad es excelente. Las meseras fueron muy amables pero la experiencia no fue lo que esperábamos. Al llegar, nuestra reserva estaba en la terraza y, por el calor, no quisimos sentarnos allí (esto deberían consultarlo al momento de reservar). Nos dijeron que adentro no había espacio, pero podían ubicarnos en un salón reservado. Aceptamos porque ya estábamos allí y no queríamos que la experiencia fuera aún más negativa yéndonos, y el "reservado" sonaba como algo exclusivo pero fue una gran decepción. El ambiente del reservado era, sinceramente, un 0 de 10: hacía calor, estaba apartado de varias de las estaciones de comida y la música no se escuchaba. Para celebrar un cumpleaños, se sintió completamente fuera de lugar. El reservado era como un pequeño salón de conferencias, sin ambiente, encanto y sin nada que ver con el restaurante principal.
