Durante esta últimas semanas he ido más a menudo en las tardes; mi suegro, que es una adulto mayor , en las tardes me solicita que lo lleve a Moni. Lo bueno, siempre hay estacionamientos, las Muchachas son atentas y sus productos siempre se sienten frescos, en ocasiones hasta recién salidos del horno. Lo que si no apruebo es la falta de mesas para los que se quieren sentar y comer un dulce, una empanada o una chicha. No toda la clientela es para comprar y llevar. y ya me ha pasado; llego con mi suegro(repito es un adulto mayor) y no hay donde ubicarlo, para que disfrute sus empanadas que tanto le gustan.

