Una experiencia gastronómica que vale la pena! El lugar está cargado de historia y ofrece un ambiente cálido y acogedor. La comida deliciosa, recomiendo las gyozas de pato y el pescado acompañado de puré de papa y la burrata. El servicio es super atento. Tomar en cuenta que el restaurante tiene una política de no uso de celulares, creo que aporta un toque distintivo y favorece una experiencia más presente y auténtica.
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