Mi esposo y yo fuimos a cenar para San Valentín. De entrada, compartimos unas vieiras a la gallega gratinadas con queso gruyere. Como la orden trae 3 piezas, ordenamos una adicional. De plato principal, ordené los ravioles de setas con langosta y mi esposo, el boeuf bourguignon. De postre, ordené el mousse de chocolate negro, que llegó acompañado de helado de menta, y le agregué un capuccino. Mi esposo solo ordenó un espresso. Acompañamos la cena con un vino blanco verdejo Marqués de Riscal. Como siempre, todo estuvo exquisito y la atención, excelente. La gran sorpresa de la noche fue un cantante que amenizó la velada con algunos boleros del ayer. En resumen, disfrutamos la cena y el agradable momento. Seguiremos yendo a nuestro restaurante favorito para ocasiones especiales.
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