Me habían recomendado mucho este lugar, cuando llegamos la parte que del restaurante adentro, para mi gusto es un lugar muy familiar. Fui un sábado y de verdad que a parte del ruido de las personas, la música estaba muy alta, no sentí podía conversar.Como se llena tanto no hay lugar donde poner el bolso o cartera , porque no hay una silla que te faciliten, tocaba estar con el bolso encima y se veía mucho el “rush” no sentí una buena atención, más que nada era para salir del paso. Cambiamos de sitio y logramos sentarnos afuera. La atención fue mejor y más tranquila para poder conversar. Pedimos dos pizzas, son grandes y deliciosas. No sientes pesadez y se come muy bien. Los precios los vi acorde.
