Tenía años sin volver a Makoto y decidí regresar por su comida. No decepciona: todo estuvo delicioso, especialmente los nigiris de toro y el Kobe wagyu. La atención es buena, pero queda corta para un restaurante de este nivel; hubo momentos sin servicio para cosas básicas como rellenar el agua. Además, nos dijeron que no tenían cócteles dulces, lo cual resulta extraño teniendo bartender. El restaurante se llena bastante (fuimos un lunes), así que es recomendable reservar. En general, es una buena opción para comida japonesa, aunque siento que hoy existen propuestas más completas.
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