Es importante resaltar la buena actitud del personal. El equipo muestra disposición, amabilidad y genuinas ganas de atender bien al cliente. Aunque carecen de entrenamiento y dominio de protocolos, se perciben como diamantes en bruto: con la capacitación adecuada podrían elevar significativamente el nivel del servicio. No obstante, por otros frentes la operación presenta fallas graves. La limpieza es deficiente, con mesas sucias y sillas en muy mal estado. Existen omisiones básicas en el servicio, como no entregar palito para revolver el café ni carrizo, incluso al pedir malteadas. En cocina, el pork belly llegó excesivamente aceitoso, afectando la calidad del plato. Los chicken waffles fueron bien aceptados, aunque con muy poca miel. El sándwich de roast beef es correcto, pero sin elementos que lo hagan destacar. No hay estandarización en presentación ni porciones, lo que evidencia falta de control operativo. El café requiere atención prioritaria. Una capacitación formal en barismo sería clave para mejorar la experiencia. Mika Condado del Rey tiene potencial, principalmente por su gente, pero necesita acciones urgentes en limpieza, mantenimiento, estandarización y formación del equipo. La experiencia deja una sensación de decepción, aunque con la expectativa de volver y encontrar una mejora real.


