Fuimos para el día de la madre, nos sentamos adentro para evitar el calor de la 1 de la tarde y realmente no se sintió el aire por el constante abre y cierra de la puerta hacia la terraza, lo que le restó un poco a la experiencia. El servicio un tanto lento, por el volumen de gente, pero siempre amables y serviciales. La comida deliciosa, alitas excelentes, croquetas de cangrejo muy ricas. Como plato fuerte, pedí un crepe de pollo y champiñones con muy buen sabor, un chin de sal le faltó pero muy rico igual. La mimosa, deliciosa y refrescante. Mi mamá pidió pulpo y estaba exquisito y a todos nos dio a probar y fue unánime. En general muy bien todo, tal vez hubiera esperado como en todos los restaurantes que he ido en esta fecha, algún detallito , o música en vivo, algo para celebrar la ocasión.
1 Me gusta




