Este restaurante es lo que podemos llamar una apuesta segura. Muchos años en la misma ubicación, siempre preparan todo igual una y otra vez. Desayuné ensalada de frutas que no tenía nada especial, un bistec encebollado muy bueno y un jugo de papaya que estaba más o menos. La atención es muy a la panameña, el clásico buenos días papi o mi amor. Me parece que los precios podrían ser mas justos.
