Fuimos mi esposo y yo a cenar para celebrar mi cumpleaños. Como siempre, la velada estuvo sensacional, desde el pan de la casa con la mantequilla al mojo y los aperitivos de cortesía, hasta el postre (crème brûlée) en el que colocaron una vela encendida para acompañar el canto del Happy Birthday. Nos sorprendió gratamente que habían platos nuevos en el menú. Decidimos probar uno de ellos, las almejas a la meuniere y pulpo, como entrada, que estuvo superlativo. De plato fuerte, mi esposo escogió el beef bourguignon, el cual, en su opinión, estaba suave como mantequilla y con un sabor espectacular. Yo me decanté por el pulpo mediterráneo al carbón, que estaba exquisito. Para brindar y para acompañar nuestra cena, degustamoa una botella de espumante Chandon extra-brut. La atención fue, como siempre, magnífica. Ciboulette nunca nos defrauda y es por ello que es nuestro restaurante preferido para celebrar nuestros eventos especiales.
