la comida estaba buena, el ambiente y la música se disfrutaban, pero la atención del salonero fue mala llegando a ser grosero, cobrando la propina sin preguntar y al cuestionarse el motivo se dio como respuesta que como el lugar cierra y se quedan personas adentro es algo que se debe cobrar… ilógico total y más cuando el salonero fue grosero en múltiples ocasiones , no volvería por el servicio.
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