Una experiencia gastronómica única. Me encantó su ambiente, la vajilla, cada detalle en la decoración. El servicio amable y profesional. Te hacen sentir especial, sin uso de celulares en el restaurante para así disfrutar y conectar entre amigos o familia mientras se degusta cada plato. La presentación, sabor, calidad 100% satisfecha. El pan de piva delicioso. Pedimos: Croquetas de seren y langosta. Salmón en costra de hierbas, espárragos con humus verdes, rissotto verde de guisantes y espinacas, papas tasajo en queso Gruyere. Postre un Charlotte Royale. Un cosmopolitan que estuvo exquisito. Lo recomiendo!
