Mucha expectativa me generó este lugar por las hermosas fotos y algunos comentarios. La verdad es que todo muy normalito, no llenó mis expectativas e inclusive quedaron mal en ciertos aspectos, pedimos entradas para compartir y tuvimos que comer en la servilleta porque nunca trajeron platitos. Ni bien eran las 10pm y en el restaurante (no en el rooftop) subieron la música tan alta, merengue, salsa y no se podía ni conversar. Una falta de respeto para el comensal que busca una cena tranquila. Si hubiera querido música y rumbear me voy al piso 28 donde está el rooftop. La comida no es mala, pero para nada excepcional ni sobresaliente. No creo que regrese sinceramente



