Comida. Riquísima. La mejor pizza que he probado en mis 58 años. Las pastas buenas aunque probé la Amatriciana y la sentí muy ácida. Daab la impresión de estar a punto de pasarse. La entraña exquisita. El postre mil hojas lindo y rico. Atención. Dedicada y pendiente aunque pensé obsequiarían el postre a la cumpleañera luego de tener una cuenta de 3 cifras. Ambiente. No soy fanática de ambiente industrial pero se ve gracioso. Un temblor inesperado nos sorprendió y parece que a los meseros también. Podemos regresar pero prefiero seguir en busca del restaurante perfecto. 😉
