Estabamos celebrando mi cumpleaños, llegamos al restaurante 6 personas y el mesonero con actitud descortés y prepotente nos obligó a sentarnos en una mesa pequeña junto al baño a pesar de tener la mesa redonda de la esquina desocupada, nunca nadie llegó a esa mesa y tuvimos que comer y cantar cumpleaños hacinados junto al pasillo. La carne dejó mucho que desear ya que no fue el corte que solicitamos. Por mucho tiempo este fue uno de mis restaurantes favoritos, sin embargo, ha decaído mucho en el servicio y la comida ya no lo recomiendo
