Hoy fui por primera vez a almorzar a este restaurante. Sus entradas deliciosas, langostinos, pulpo. El asopado de mariscos nos encantó. Variedad de dulces, en lo personal pedí la tarta de Santiago que con el helado es una fusión de sabores con almendras y canela. La atención excelente, sus colaboradores dan la milla extra, Tomás y Erika. El lugar muy tranquilo. Muy recomendado.


