Hoy domingo fuimos almorzar y fueron sensaciones encontradas. El salón es muy amplio y súper buen ambientado, pero demasiado ruidoso, por la gran cantidad de niños con juegos de mesas, saltando en los “botes” y desordenando el salón. Se parecía más a un cumpleaños infantil que un restaurante. La comida muy bien y la atención del personal muy servicial aunque demasiado lento.

