Un restaurante de alturas dobles con lámparas colgantes muy bonito; tienen música suave y un ventanal de fondo donde en las mañanas podrías ver salir el dolor a través de las nubes, porque literal, el restaurante está en las nubes. El desayuno típico está muy rico con bistec y huevos blandos, el almuerzo fue un Risotto de camarones, que estaba bien y un pulpo a la gallega, bastante regular. Un lugar perfecto para pasar la tarde, comer y conversar con amigos. Muy bonito! 👌🏻
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