Visitamos este restaurante recientemente. Estuvo tan bueno que cenamos y decidimos almorzar al día siguiente. Como cena solo pedimos entradas, las carimañolas rellenas de tasajo son de otro mundo, la porción es generosa, no pueden dejar de pedir el tartar de atún. Al día siguiente fuimos cuatro personas, donde se destacaron el filete tamarinda, la crema de guandu y aunque no lo crean la pizza. Si van provincias centrales este lugar es una parada obligada.
