Charlie Collins estudió culinaria en EUA en los 70s y trabajó allá. Desde entonces ha perfeccionado sus platos en beneficio de los comensales del Panamonte. Trucha en almendras, Chuleta con salsa de piña. No puedes replicar el ambiente de un hotel restaurante que tiene 100 cien años, con muebles que sus ancestros trajeron de Europa hace cien años: sitio irrepetible, experiencia única. Los meseros reflejan su orgullo por el lugar y los platos. Uno de los diez mejores del Interior y quizás del país.
