Este es el único lugar de Azuero donde uno puede comer comida típica sin calor, sin demasiada grasa y con una excelente atención. Pedimos el guacho, el tamal de olla (que es imposible conseguirlo en otros sitios) y el sancocho de gallina de patio. Cuando uno quiere algo especial o diferente al menú, el chef Andrés te lo prepara sin problema. Los postres son deliciosos, en especial el cheesecake cañero y el panamisú. Tienen menú ejecutivo y abren la carta de sushi los viernes y sábados por la noche.
